Disciplina y perseverancia en la búsqueda de la belleza

Que estas palabras “disciplina y perseverancia” encabecen un artículo en un blog de Medicina Estética es llamativo. A mí misma mientras las escribo me lo parece. Y ustedes dirán: ¿y a qué viene esto? pues son términos más propios de textos de autoayuda aplicables a la consecución de metas de trabajo, estudio y de índole parecida.

Pues bien, yo las traigo a colación, producto del intercambio diario con los pacientes que acuden a solicitar nuestros servicios.

Cuando acudimos a una consulta de Medicina Estética en búsqueda de procedimientos o productos que mejoren nuestro aspecto físico, solemos ir cargados de expectativas. Algunas son fáciles de satisfacer, con bonitos resultados inmediatos, como cuando rellenamos espacios con ácido hialurónico, realzamos los labios o los pómulos etc. Otros, como el tratamiento con toxina botulínica (Bótox) no son inmediatos pero son rápidos en dar mejoría y con ello alegría tras su uso al disminuir y casi hacer desaparecer parte de nuestras arrugas.

Pero ¿qué pasa con otro tipo de requerimientos y tratamientos, por ejemplo, los solicitados para mejorar la apariencia de la piel, las manchas, las cicatrices de acné, la flacidez?

Pues que son tratamientos que conllevan la aceptación de la DISCIPLINA y la PERSEVERANCIA para ver los mejores resultados posibles y sostenerlos a través del tiempo.

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La disciplina es fundamental para obtener resultados más duraderos y efectivos

Uno de los motivos más frecuentes de consulta es la flacidez de cara y cuello, que nos afecta a todos en mayor o menor medida. 

Para tratarla contamos con una diversidad de tratamientos que incluyen los estimulantes del colágeno, los hilos tensores y dispositivos muy sofisticados como la radiofrecuencia Morpheus 8 y el láser Lipodefine, con el que se puede realizar un lifting no quirúrgico.

Pero ¿Qué pasa?

La flacidez, que es la pérdida de firmeza de los tejidos, es producto de varios factores, como la herencia genética, el estilo de vida y básicamente, el paso del tiempo. Finalmente, es claro que la flacidez no se produce de la noche a la mañana y por eso mismo hay que comprender que no se revierte con tratamientos de un día.  Para ver y sostener la mejoría el médico debe seleccionar la mejor o las mejores (valga la redundancia) opciones para cada paciente y lo más lógico es que elija combinarlos y el paciente, a su vez, debe aceptar que necesita la disciplina y la perseverancia como herramientas indispensables en la consecución de dicho objetivo. A lo largo de las semanas se notarán los resultados y será necesaria la constancia para sostenerlos y mejorar cada día.

Esto también es válido para otro tipo de tratamientos como los de las manchas, tipo melasma o las cicatrices de acné. ¡Paciencia!

Y poniéndome “filosófica” diré que la Disciplina y la Perseverancia sirven para casi todas las metas que nos propongamos alcanzar, así que, a practicarlas, querid@s  amig@s.

Dra. Miriam Quiñones

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